Capítulo 25
Al destaparme los ojos me costó reaccionar, pero pasados unos segundos cambié mi rostro sorprendido por el de decepcionada.
- ¿Pero qué haces tú aquí?
- Ali, te echo de menos.
- No me vengas con cuentos chinos Hugo, que ya me los sé todos.
No entiendo como no se cansa, él sabe perfectamente por qué me he puesto así pero sigue insistiendo y haciendo como si no pasase nada. Que ingenuo.
- Sé el absurdo trato que tienes con Raúl, os oí hablando el otro día cuando iba hacia tu casa para darte una sorpresa.
- ¿Cómo? – Se ha dado cuenta de lo mal que me sentó que estuviera hablando con Raúl después de todo y que mucho peor me sentó que me hubiese engañado de esa forma. –
- Adiós Hugo.
Intento irme hacia la cafetería pero Hugo me sujeta del brazo tan fuerte que me hace daño. Sus ojos se van poniendo cada vez más llorosos, nunca me había imaginado a Hugo de esa forma. Le sigo mirando con la misma cara de desprecio y sacudo el brazo logrando que me suelte y me voy lo más rápido que puedo. Él se queda en el pasillo, sin mover ni un solo musculo de su cuerpo, observando cómo me voy mientras se le cae una lagrima que le recorre toda la cara hasta caer al vacío.
Mmm… cada mordisco que le doy a la galleta me sabe mejor, me gusta ver a Jenny así de contenta, y más si me compra un paquete de Oreos. A lo lejos, en la última mesa está sentado Manu, pero no está solo, está hablando con Marcos. Cada vez que los veo juntos noto como me brillan los ojos y como poco a poco se me va dibujando una sonrisa enorme. Pero esta vez no, esta vez es diferente. Marcos ha empezado a recordar, se acuerda de mamá, de papá hasta se acuerda de Rafa y de cuál era su película favorita cuando tenía diez años. Pero no se acuerda de mí. Aún sigue preguntándome de vez en cuando que si yo era su novia o solo una amiga a lo que yo le respondo siempre lo mismo: Tú y yo nos queríamos mucho más, les pegábamos mil vueltas, nos queríamos como novios enamorados y hacíamos todo lo que hacen mejores amigos . Éramos inseparables y nada ni nadie podrá cambiarlo aunque tú no te acuerdes de ello.
Y ahora cuando los miro, veo como si más de la mitad de mí ya no estuviese conmigo.
- Ali, no te preocupes, dale tiempo y ya verás cómo vuelve a ser el mismo.
Jenny intenta animarme pero por más que lo intento no puedo. Todo esto me supera.
Al acabar las clases
Al sonar el timbre todo el mundo sale escopetado, como si no hubiera un mañana, es normal, por fin se acabó la semana. Todos tienen ganas de relajarse y pasar un buen fin de semana sin profesores ni clases.
Ahí está, Manu, subido a la moto, mirándome con una sonrisa de oreja a oreja. Me dirijo a él pero de repente oigo mi como alguien me llama, y como no ese alguien en Hugo, que al darse cuenta de que me he girado se acerca a mí.
- Ali, necesito hablar contigo.
Me giro para ver a Manu, que se le ha borrado la sonrisa de golpe al ver a Hugo.
- Hugo, me tengo que ir.
- Espera. A las cuatro en el parque donde nos conocimos, será solo un momento.
Asiento con la cabeza y me voy hacia Manu. No sé qué pretende Hugo pero no va a conseguir nada, bueno sí, que le odie más de lo que le odio ahora. Si es posible.
Cuando llego al parking Manu me hace un gesto no sé muy bien a donde me lleva pero no me lo pienso dos veces y me subo a la moto. Tardamos diez minutos en llegar.
Manu me ha traído hasta el faro, la verdad es que había pasado por delante pero nunca me había parado a verlo y la verdad es que es precioso. Bajamos de la moto y Manu saca una mochilita del maletero de la moto. Vamos hacia un banco, uno desde el que se ve todo el mar.
- Bueno, como soy un caballero te voy a dejar elegir; ¿Bocadillo de jamón o de queso? ¿Me lo cuentas ahora o después de comer?
- ¿Enserio vamos a comer aquí?
- ¿No te gusta? Aquí podemos hablar más tranquilamente.
- Queso.
- No me gustaba - No sabía muy bien de que estaba hablando, pero sin dejarme decir nada continuó - Se lo dije a Lorena y por eso se puso así, al besarla no lo disfrutaba.
- ¿Cómo? ¿Por qué?
- Pensaba en otra persona.
En ese momento las pulsaciones me iban disparas, ¿Nerviosa? ¿Por qué estoy nerviosa? Manu seguía hablando, pero el sonido de mis pensamientos en ese momento era más fuerte, no sabía exactamente qué era lo que sentía. Estaba embobada mirándolo, hasta que dejo de oír su voz de fondo.
- ¿Qué? – Le pregunto tímidamente.
- Que te toca a ti. ¿Qué ha pasado con Hugo?
Tragué saliva y empecé a narrarle todo lo que vi y oí. Manu me miraba sorprendido, no conocía esa faceta de su amigo. Aunque más le sorprendía que Raúl le pidiese eso.
- ¿Por qué quería hacerte daño Raúl?
No me di cuenta, acabo de cavar mi propia tumba. Ahora no me queda otra que contárselo y después de eso, irá a por Raúl. De repente me entra un escalofrió horroroso que me invade todo el cuerpo, desde los pies hasta la cabeza. Me como el último trozo del bocadillo, y mientras aprovecho para mentalizarme y pensar exactamente lo que le tengo que decir. Pero cuando por fin voy a contarle todo lo ocurrido con su querido cuñado mi móvil empieza a sonar. Es un whatsapp.
Hugo 16:02
Ali, ya estoy en el parque, sentado en el banco del centro, aquí te espero. Y gracias por acceder a venir.

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